La fábrica y el sexo es un ensayo visual contextualizado en la Italia de los últimos 50 años, que reflexiona sobre las relaciones entre el sexo, sus representaciones y el marco de poder donde se generan, focalizando su interés en las trabajadoras del porno y su carácter de “proletariado de la industria del sexo” partiendo del contexto socio-político italiano, así como la calidad de la pornografía de “epítome obsceno” pero inserto en el sistema visual hegemónico occidental.
El ensayo tiene una estructura triangular basada en los conceptos de pornografía, pornocracia y pornificación, que dialogan con el porno entendido como parte de la revolución sexual y fenómeno contracultural; con el desarrollo de la industria del porno tradicional en Italia (especialmente focalizado en figuras como Moana Pozzi o Cicciolina, quien llega a ser diputada en 1987 con el Partito Radicale); y con la espectacularización de la política alimentada por Berlusconi y el desarrollo del concepto de “obscenificación” del mundo, que discurre en paralelo con la llegada de las nuevas ultraderechas al poder en diversos países, entre ellos en Italia.